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El mago oculto tras la Librería Mágica

El mago oculto tras la Librería Mágica

El mago oculto tras la Librería Mágica


Aunque fue criado sembrando caña de azúcar y en su adolescencia atendía algunos bares en su barrio natal, Arnaldo presidió una cooperativa estudiantil en su escuela superior, hasta que fue enviado al programa CROEM -para estudiantes destacados en Ciencias y Matemáticas- durante su año senior. Al entrar a la Universidad de Cayey para completar una concentración en Economía -y como un sospechoso acto del azar- Arnaldo es invitado a fundar una cooperativa de libros. ¡Nada más y nada menos que la primera cooperativa de libros de Puerto Rico! “La cooperativa surge porque no había un servicio adecuado de librería y un grupo de estudiantes comenzó a manifestar interés en crear una librería adecuada y, en ese grupo, alguien mencionó que yo había dirigido una cooperativa juvenil de mi escuela superior y me invitaron a la segunda reunión. Entonces, me integré al grupo y comenzamos a organizar el grupo, para que fuese una cooperativa establecida legalmente con todas las de la ley”.

En 1971 comenzaron a vender libros desde el 2do piso del actual Decanato Académico, ubicado en el primer edificio frente a la plaza Agustín Stahl. “Desde allí, coordinábamos con todos los departamentos académicos de la Universidad. Se les enviaba un formulario en mayo para que los profesores nos indicaran los libros que iban a utilizar en verano y en agosto. Entonces, investigábamos; buscábamos las compañías que vendían los libros; los editores y los distribuidores. Íbamos a San Juan y nos comunicábamos con ellos. Además, comprábamos libros directo a suplidores en Argentina, en España y en Estados Unidos”. Tras diez años como su presidente, y cuando ya había finalizado su maestría en Planificación Económica (1974-1976) en la UPR-Río Piedras, Arnaldo renunció a la cooperativa. “Pero nunca me fui de los libros. Cuando salí de la cooperativa, ya tenía contrato con la librería Bell Book and Candle (Book Service of Puerto Rico), que pertenecía al Dr. Villamil, maestro de planificación económica. Yo trabajaba como gerente de ventas tanto en Bell Book como en Book Service, que distribuía libros al por mayor”.

Tras un año en esa plaza, Arnaldo se cambió, entonces, a la librería Grijalbo. “Era una editorial española, que era representada en Puerto Rico por Editorial Edil, Grijalbo y Universita. Con ellos, como gerente de ventas al por mayor, fui a España, a México, a Santo Domingo… a comprar libros, a las exhibiciones, a revisar catálogos, y a las imprentas. ¡Todavía tenía un curly, cuando dejé el primer manuscrito en una imprenta en Barcelona, imagínate!”.

Librería Mágica, en Río Piedras

Después de trabajar un año con Grijalbo, salió a trabajar por su cuenta. “Estaba decidido a tener mi propio negocio de libros. Después de esos dos años con dos grandes librerías, me fui por mi cuenta a distribuir y vender libros. Alquilé un local en la Américo Miranda en Río Piedras. Luego, me mudé a Santurce, a la avenida Fernández Juncos, en un local más grande. Allí estuve por diez años bajo el nombre de Best Book Center, distribuyendo al por mayor y directo al público”.

Desde Best Book Center, Arnaldo tuvo la distribución exclusiva de la editorial Oveja Negra, de Colombia, que editaba y distribuía a Gabriel García Márquez. Además, distribuía muchas otras editoriales de Latinoamérica: Manual Moderno, McGraw Hill en español, Prentice Hall (Pearson) en español, entre otras. “Después, el mercado del libro cambió, a partir del 90”. Fue cuando tuvo que enfrentar la piratería de libros en Puerto Rico. “Tuvimos que reclamarles a varias compañías. Dos de ellas nos pagaron. Pero, algunas todavía se dedican a eso, lamentablemente”.

Tras diez años fuera, regresa a hacer negocios en Río Piedras, cuando compra la librería La Economía, que en ese entonces se dedicaba a vender libros usados, mayormente de escuela. “Esta pertenecía a un maestro de escuela que se había dedicado a los libros y tuvo éxito. Primero, vendía en una van. Luego, alquiló el local donde ahora está El Boricua. Ya yo tenía negocios con él porque, originalmente, le vendía libros al por mayor desde mi tienda en Santurce. Más tarde, él abrió otra segunda librería -más pequeña- donde se encuentra ahora la tienda Marea. Pero, un tiempo después, le dio un infarto al corazón y murió. Su esposa decidió vender la librería que estaba por Marea; así, entre 1992 y 1993, compré La Economía. Eso sí, la viuda me pidió que cambiara el nombre de la librería. Me inventé, entonces, Econolibros, que se convirtió en mi principal negocio”.

Con el tiempo, Arnaldo trasladó Econolibros a su ubicación actual, en la carretera PR-25 en el casco urbano de Río Piedras, justo donde inicia la avenida Juan Ponce de León. “En Econolibros seguí con el concepto de libros usados, pero le añadí una gran cantidad de libros nuevos, libros escolares y libros universitarios”.

En 2003, nace entonces Librería Mágica. “Compramos este edificio que estaba en muy malas condiciones. Ya yo lo alquilaba como almacén, pero se mojaba. Entonces, lo renovamos completo. La inauguración tuvo mucho público (unas 300 personas) y fue reseñada en algunos periódicos locales. De hecho, Andrés Jiménez formó parte de esa actividad”, recuerda con su peculiar sonrisa.

Por casi dos décadas, Arnaldo se ha mantenido corriendo ambos locales. “A ello, le hemos agregado la edición y publicación de libros. Aunque había publicado algunos pocos libros cuando estaba en Santurce, no era algo continuo. Acá, lo retomé con Ediciones Mágica. Llevamos 15 años y acabamos de publicar dos libros; uno de ellos, El ombligo de la plena, en una nueva edición”.

La línea editorial de Ediciones Mágica se concentra en libros de Puerto Rico: historia, crítica, teatro y sociales. “Poesía solo hemos publicado uno sobre el Topo; un libro muy lindo, en carpeta dura. En los últimos años, he estado preparando las ediciones de los libros de René Marqués, de quien tengo los derechos. Ya publicamos Palm Sunday, su única obra en inglés, y otros textos que van a salir a partir del año próximo”. Por si fuera poco, a través de Editorial Corregidor, Arnaldo es el distribuidor exclusivo de los libros del premiado autor puertorriqueño Eduardo Lalo, así como de otros autores latinoamericanos. Además, en Librería Mágica se encuentra “el archivo de libros antiguos más grande de Puerto Rico”, para la venta.

“Al decir antiguos, me refiero a bibliotecas de familia, heredadas, que tienen libros de finales del siglo 19 y hasta entrado el siglo XX. Esta ha sido una tarea importante que he hecho como librero: dedicarme y aprender sobre el negocio de los libros antiguos, que es diferente al de los libros nuevos. Hay que tener un conocimiento profundo de lo que son los libros, reconocerlos, identificar fechas, buscar precios en el mercado (por antigüedad, título, origen, autor, disponibilidad) y cómo cuidarlos”.

Justo cuando una recuerda que, hace una década, se auguraba la muerte del libro impreso, vemos a Arnaldo González con 5 décadas como librero, viviendo del libro. “Soy el librero de más años de trayectoria en Puerto Rico, desde los 18 años cuando inicié la cooperativa de libros en Cayey. No he hecho otro trabajo que no sea este, desde 1970. Y siempre que me preguntan sobre la muerte del libro por causa del mercado digital, digo que los libros no van a desaparecer. Los libros tienen unas características muy especiales que la tecnología todavía no puede superar. Para que eso pase, la tecnología tendría que ser tan flexible como un libro. A un libro, puedes llevarlo a todos lados, no gasta batería, no gasta electricidad, no gasta energía, es muy fácil de transportar, de tenerlo en cualquier sitio. Leer en pantallas, chiquitas o grandes, es sumamente incómodo y dañino para la vista y causa mucho cansancio y te puede dejar ciego. Además, hay muchísimos libros que no están en versión digital. Aquí llega muchísima gente buscando libros de autores puertorriqueños, libros antiguos y no tan antiguos (de 10 o 15 años) que ya no están en los registros de quienes venden por internet. Finalmente, independientemente si están en la web o no, hay mucha gente que prefiere los libros en papel: tocarlo, mirarlo, olerlo. Todavía no hay sustituto para el libro”. Claro, ello no exime que Arnaldo use las redes para mercadeo, comunicaciones, hacer alguna que otra conferencia virtual durante la pandemia y para subir el catálogo a la web, que se sigue ampliando en el mundo digital.

Por lo mismo, muchos creativos se han inspirado en su persona, en su oficio y en su librería para incluirlos en sus obras. “Salí en el libro y en la película Simone -rodada 100 % en Puerto Rico y estrenada en septiembre de 2021. Además, aquí en la librería Mágica se han grabado partes de películas. Y he salido en varios libros, como personaje. Por ejemplo, un libro infantil de Fernando Picó se inspira en nuestra librería y, en otros, formo partes de los diálogos entre personajes”.

El medio siglo que lleva dedicado a estos menesteres, no le han quitado las ganas a Arnaldo de continuar y reinventarse. En estos momentos, trabaja el establecimiento de un nuevo espacio, muy cerca de la Librería Mágica y Econolibros. Allí también se encontrará parte de su archivo de libros antiguos, así como una buena parte del increíble inventario que ahora mismo ocupa 4 pisos y supera los 100,000 ejemplares, que incluye libros para niños pequeños (infantes), libros de escuela, universitarios (bachillerato, maestría y doctorado) de todas las materias, literatura, poesía, historia, científico, de divulgación, y los clásicos en español y en inglés; 300 títulos en francés, 200 en alemán, y la misma cantidad en italiano y portugués.

“Vivo del libro porque Puerto Rico lee. Lo que pasa es que hay categorías diferentes de lectores y de lecturas. Por ejemplo, todavía se siguen publicando diarios, periódicos. La gente los lee. Leen revistas de farándulas, de recetas, de ayuda… Se siguen vendiendo. Eso es leer”. Como contraparte, hay que hacer hincapié en que, para que haya lectores, tienen que haber autores; y en Puerto Rico los hay. “Tenemos autores de todos los niveles. Y que trabajan todo tipo de texto: Ciencias, Matemáticas, Sociología, Antropología, Arqueología, Poesía, Novela, Cuento y -ahora- tenemos autores en el mundo de los cómics para adultos y para niños; y en el mundo de la fantasía: escritores nuevos escribiendo ciencia ficción. ¡Acabamos de auspiciar -junto a editorial Iguana- una antología de 20 escritores de ciencia ficción!”.

No puedo evitar preguntarle a Arnaldo si lee y cómo describe a un librero. “Leo todos los días. Algunos libreros venden libros, pero no leen nunca. No soy así. En Puerto Rico no hay escuelas de libreros. Aprendes con la experiencia. Y sí, somos comerciantes del libro. Pero, además de eso, un librero tiene que saber, tiene que leer, tiene que estudiar. Un librero es, por lo general, una persona educada en el mundo de los libros, que sabe y conoce el libro -en diferentes gamas y temas. Esa combinación de estudios, de lecturas individuales de todas las ramas, y como siempre me ha gustado leer, esa ha sido una buena plataforma para ser librero. Yo leía en casa, incluso antes de ser universitario”.

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